Crece la demanda de los tours judíos por Buenos Aires
Autor: Silvana Schneiderman, Buenos Aires, exclusivo para Aurora
El
capital cultural de la República Argentina en sus diversas regiones ha
sido, es y será uno de los patrimonios que más enorgullece a sus
habitantes desde La Quiaca hasta Usuahia. Los sitios declarados de
interés cultural se multiplican y los fenómenos naturales se dan el
lujo de competir por lograr un puesto dentro de las maravillas del
mundo.
Buenos Aires alberga una riqueza cultural que radica en la
diversidad de identidades que la habitan intentando defender sus usos y
costumbres en una ciudad cosmopolita que, en ocasiones, no respeta lo
ajeno.
En esa tarea de preservar el patrimonio cultural, los
inmigrantes provenientes de Europa, en su mayoría, construyeron la
comunidad judía de Buenos Aires, fundada en 1862 junto con el
legendario Templo de la Calle Libertad y a lo largo de estos últimos
150 años la cultura y la historia del judaísmo en Buenos Aires se
convirtió en un atractivo turístico con un enorme potencial y una
demanda que se acrecienta cada año.
La agencia de turismo
"Eternautas" es una empresa de turismo cultural dirigida por
historiadores formados en la Universidad de Buenos Aires y su servicio
ofrece a los turistas recorridos culturales personalizados rodeados de
un marco cultural y social que excede la atracción turística en sí
misma con el plus de recorrer la historia, la arquitectura y aspectos
ocultos de cada sitio de interés.
Desde el año 2000 la demanda del
tour "Buenos Aires Judía" crece en cada temporada alta a punto tal que
en ocasiones deben realizarse dos por día.
El antropólogo argentino
Marcelo Dimenstein, que en la actualidad reside en París, fue el
ideólogo de este viaje por el judaísmo porteño y en una entrevista con
Aurora contó que cuando comenzó a trabajar de guía advirtió en seguida
el potencial que podía tener vincular la historia judía con la historia
de la ciudad, sobre todo los barrios más emblemáticos como el Once o el
Templo de Libertad.
"Los objetivos del tour eran hablar, desde una
perspectiva histórica, de la comunidad judía en la Argentina, y
mostrarla como una comunidad heterogénea no desprovista de tensiones
internas y de conflictos", explicó Dimenstein.
La caminata, de tres
horas de duración, se inicia en el Templo de la calle Libertad en donde
los turistas tienen una charla con el rabino y luego recorren el Museo
Judío de Buenos Aires, un verdadero tesoro de más de 40 años de
antigüedad que recorre la historia de las colonias agrícolas en el país
y de aquellos pioneros, habitantes de colonias que en muchos casos hoy
son ciudades importantes como Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires.
Camino
al barrio del Once -donde se ubica la zona comercial y religiosa más
importante para la comunidad judía de Buenos Aires- se visita la plaza
seca que se inauguró tras el atentado a la Embajada de Israel en 1992;
luego los templos de las calles Paso y Lavalle; los Comedores Populares
Israelitas; el reconstruido edificio de la AMIA, después del segundo
atentado en la Argentina; los archivos del IWO, la biblioteca judía más
grande del país, y hasta el IFT (Idisher Folks Theater), construido en
la década del '40 y muy vinculado a la agrupación "Icuf',' conformada
por los judíos comunistas de aquellas décadas.
"A muchos los toma
desprevenidos el enfoque cultural y la cantidad de temas y
problemáticas que se van hilvanando a lo largo de las tres horas de
recorrido. La riqueza cultural de Buenos Aires radica en su diversidad
y la comunidad judía argentina no escapa a esta lógica, además de serla
más importante de Latinoamérica desde el punto de vista numérico,
cualitativamente podemos asegurar que fue y es una de las más
heterogéneas del mundo", señaló a Aurora Ricardo Watson, dueño de
"Eternautas", y agregó que quienes se dedican al turismo judío no
pueden obviar que Buenos Aires supo ser una de las capitales mundiales
del idish y como movimiento cultural fue, quizá, uno de los
protagonistas más ricos de la historia del judaísmo en la diáspora.
Durante
su carrera de antropólogo, Dimenstein profundizó acerca de la historia
judeo-argentina y uno de sus mayores anhelos era lograr revertir el
estereotipo que el colectivo imaginario de los turistas tiene sobre la
Argentina como "el refugio de los nazis" después de la Segunda Guerra
Mundial.
"En líneas generales los turistas judíos norteamericanos no
suelen conocer los diferentes procesos históricos que se dieron fuera
de su país y este tour les abre los ojos frente a una Buenos Aires
liberal que desborda cultura y que no se condice con el estigma de ser
refugio de nazis o sede de atentados terroristas", puntualizó.
Durante
la temporada alta de turismo en la Argentina (de octubre a abril) se
brindan 52 tours privados y otros 13 semanales con contingentes más
numerosos. El costo oscila entre los 45 dólares por pasajero y los 200,
en caso de que la contratación sea sólo para una familia tipo.
"Buenos
Aires Judía" fue el primer recorrido temático que la agencia lanzó en
el año 2000 y a siete años sigue siendo el de mayor demanda. Los
turistas que lo eligen son de origen norteamericano, canadienses y, en
menor medida, europeos e israelíes.